¿Cómo fue la producción que Disney desarrolló en Colombia para "Encanto"?

La película con la cultura colombiana como corazón de la historia, ya está disponible en todas las salas de cine de Latinoamérica.

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“Encanto”, la película más reciente de Walt Disney Animation Studios, ya está disponible en cines. Está inspirada y ambientada en Colombia, que acoge la diversidad, la cultura, la gente, la música y más elementos que hacen de ese país un lugar único. Esta historia se adentra en el mundo de los Madrigal, la familia protagonista de la historia que vive en una casa muy especial, en el corazón de las montañas colombianas. Allí, los Madrigal comparten su día a día como todas las familias, pero además tienen una cualidad que los vuelve extraordinarios: cada uno de ellos ha sido bendecido con un don único, desde el poder de sanar a través de la comida hasta la capacidad de controlar el clima con las emociones.
 
Quienes se sumergen en la historia descubren a través de ella la magia y el encanto de lo que se considera el punto de confluencia de toda la cultura latinoamericana, combinando el legado indígena, africano y europeo. Para lograr la máxima autenticidad, y captar toda la riqueza natural, cultural y social de Colombia, el equipo de realizadores del film se embarcó en un camino inolvidable de exploración, aprendizaje e inspiración que los llevó directo al corazón de un país extraordinario.

Para comenzar a imaginar el mundo de “Encanto”, los directores Jared Bush y Byron Howard emprendieron en 2018 un viaje de investigación a Colombia. Junto a ellos viajó Lin-Manuel Miranda, el reconocido compositor y productor musical que compuso ocho canciones originales para la película. Los acompañó, además, el padre de Miranda, Luis, y el director del departamento de Música, Tom MacDougall. El grupo visitó ciudades como Bogotá y Cartagena, y pequeño pueblos como Barichara y San Basilio de Palenque. En su recorrido, los realizadores y sus acompañantes descubrieron un crisol de cultura latina, música, danza, arte y comida, con una de las mayores biodiversidades del planeta, y también el hogar del realismo mágico. Un lugar donde la magia corre por las calles.
 
En cada localidad, exploraron la arquitectura, se maravillaron con la flora y la fauna, degustaron platos típicos, conversaron con su gente  y vibraron con su música. Cada objeto, cada paisaje, cada aroma, cada sabor, cada gesto sirvió de inspiración para la película. “Nos sorprendíamos a cada paso. Cada ciudad, cada lugar era absolutamente diferente e increíblemente hermoso. Hay una sensación mágica en muchos de estos lugares. Y es un tipo diferente de magia del que hemos visto en nuestras películas. La visita a Colombia y la oportunidad de que nos recibieran tantas personas, a las que pudimos conocer, fue una verdadera revelación e inspiró mucho de lo que contamos en nuestra historia”, dice Howard.
 
Según la productora Yvett Merino, el ambiente de la película acoge el brillo, la vitalidad y la sinceridad que los realizadores encontraron en la comunidad colombiana. “Esperamos haber transmitido como corresponde la belleza de Colombia, desde el Valle de Cocora hasta el Eje Cafetero o las selvas tropicales”, dice. “Y, lo más importante, esperamos que nuestra película refleje la belleza de la gente de Colombia”.

Durante el viaje de investigación a Colombia, el equipo de “Encanto” tuvo la oportunidad de conversar con muchísima gente dispuesta a compartir datos, relatos y anécdotas sobre el país y su cultura. Estos valiosos aportes llevaron a los realizadores a crear el Fondo de Cultura Colombiana, un grupo de expertos en antropología, diseño de vestuario, botánica, música, idiomas, arquitectura y más aspectos de la cultura colombiana que a lo largo de todo el proceso de creación de la película aportaron sus saberes a la producción, tanto en grandes temas como en detalles.“Hablamos con ellos durante horas acerca de todo, desde la forma correcta de asar maíz hasta el detalle más ínfimo de la vida cotidiana”, cuenta Merino.
 
Dos de los consultores que integraron el Fondo fueron Juan Rendón y Natalia Osma, una dupla de documentalistas colombianos que conocieron a los realizadores en 2016, trabajando en un proyecto de detrás de escena de la película de Walt Disney Animation Studios “Zootopia”. Rendón y Osma se mantuvieron en contacto con Howard y Bush durante todos estos años, y se sintieron inmediatamente entusiasmados con la idea de que “Encanto” transcurriera en su país natal. Osma y Rendón acompañaron a los realizadores en su viaje para buscar lugares y ayudaron a conocer las diferentes regiones, y les presentaron a muchas personas que luego se convirtieron en consultores también durante la producción. “Hemos visto cada prueba, desde la primera”, dice Osma.“Nos reunimos todas las semanas, les enviamos materiales de referencia con todo, desde grandes ideas hasta cosas sencillas como gestos, la forma en que mueve sus manos un personaje, por ejemplo. Investigamos mucho”.

Por último, el camino hacia “Encanto” incluyó la participación de “La familia”, un grupo abierto de artistas, empleados y empleadas de la comunidad latina de Walt Disney Animation Studios quecompartió sus experiencias y perspectivas personales para ayudar a dar forma a la película. “La familia fue una fuente de inspiración y aprendizaje tremenda. Antes de siquiera tener un guion o una historia, conversamos sobre cuestiones como los lazos familiares, nuestras crianzas y aquello que deseábamos para esta película como inspiración para Latinoamérica”, explica Charise Castro-Smith, codirectora de “Encanto”. Luego de aquellas conversaciones iniciales, el grupo también revisó las primeras versiones del guion y fue de enorme ayuda en cada paso del proceso creativo.
 
Hoy, la historia de “Encanto” que las audiencias están disfrutando en todos los rincones del mundo es el resultado de ese camino único que comenzó con un viaje inolvidable y siguió a paso firme con los aportes de decenas de personas que entregaron sus saberes, compartieron sus vivencias y abrieron sus corazones para que la historia de los Madrigal se hiciera realidad. Y la magia está a la vista.

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